Recomendaciones para evitar los golpes de calor

Las altas temperaturas y la consecuente sudoración excesiva producen una pérdida de líquidos y sales minerales necesarias para el organismo. Si estas condiciones se mantienen en el tiempo, pueden agravar una enfermedad crónica, provocar deshidratación e, incluso, causar un golpe de calor, lo que puede acabar siendo grave. Aunque todo el mundo es susceptible de sufrirlo, hay que tener especial cuidado con la gente mayor y los niños. 

¿Cómo saber si estamos sufriendo un golpe de calor?

Hay algunos síntomas que nos pueden ayudar a alertar de que alguien está sufriendo un golpe de calor: temperatura corporal muy alta, dolor de cabeza, náuseas, sed intensa, convulsiones, somnolencia o pérdida de conocimiento. Ante estos síntomas, hay que trasladar a la persona a un lugar más fresco, darle agua, mojarla, abanicarla y llamar urgentemente a los servicios sanitarios (112).

Siete consejos sencillos para este verano:

  • Aumentar el consumo de líquidos sin esperar a tener sed para mantener una hidratación adecuada.
  • No exponerse al sol en exceso, ni durante las horas centrales del día (entre las 11 y las 17 horas).
  • Evitar las bebidas alcohólicas o muy azucaradas.
  • Evitar comidas muy abundantes; ingerir verduras y frutas.
  • Reducir la actividad física.
  • Usar ropa ligera, holgada y de colores claros; sombrero, gafas de sol.
  • Permanecer en espacios ventilados o acondicionados.
  • Recordar que no existe un tratamiento farmacológico contra el golpe de calor y sólo los métodos clásicos, citados arriba, pueden prevenirlo y contrarrestarlo.