25N, inflexibles y contundentes

Siempre que se acercan estas fechas me siento profundamente incómodo. Ponerte en la piel de una mujer es un ejercicio de reflexión que todos los hombres deberíamos hacer: la alerta permanente y el miedo que sienten cuando salen de casa en ciertas zonas, al coger el transporte público, por la noche en una discoteca… Son alertas invisibles que vulneran la libertad de las mujeres y que responden a conductas que debemos revertir, a miradas que debemos cambiar y a lenguajes que no deberíamos permitir.

Actualmente, tenemos elementos de prevención a través de las escuelas, de campañas y políticas municipales con el ánimo de proteger a las mujeres, darles recursos y favorecer la igualdad, pero debemos seguir y ser contundentes. No es agradable tener que poner ‘puntos lilas’ en acontecimientos ciudadanos, ni autocares para favorecer desplazamientos seguros en las Fiestas Mayores. No debería ser así, no podemos consentir como sociedad que sigan muriendo mujeres por violencia machista, debemos condenarlo enérgicamente desde todos los ámbitos.

Pero la sociedad en la que vivimos está profundamente polarizada y distorsionada. Por un lado trabajamos con la concienciación sobre la libertad individual, el empoderamiento, la igualdad y, por otro, las redes sociales, la publicidad, los medios de comunicación y sectores de la sociedad totalmente reaccionarios, y con una falta absoluta de responsabilidad, ponen el foco en la mujer; y no es así. No va de eso. Una mujer no es propiedad de nadie, más que de ella misma. Aquí es donde todo se origina y todo se confunde.

Este año, sin dejar de luchar contra todas las formas y todos los ámbitos de esta violencia machista, el manifiesto que mañana se leerá hace hincapié en violencias que quedan muchas veces invisibilizadas: la violencia en el ámbito digital y la violencia estética. Son maneras de someter a las mujeres, de mermar su criterio, de ejercer presión sobre su persona. En definitiva, una forma de violencia silenciosa pero muy tóxica en las generaciones más jóvenes. Por ello, debemos ser rotundos, son conductas que debemos revertir y no podemos permitirnos retroceder ni un ápice. No hay espacio para la resignación, ni para la resistencia, solo hay espacio para el combate. No podemos bajar la guardia, no nos lo podemos permitir por ellas y por todos nosotros.

 

Manifest unitari del 25N

25N - Actes a Cornellà de Llobregat