Compromiso y realidades en torno a la vivienda

Ayer, la editorial de un diario catalán abordaba uno de los principales retos que tenemos como sociedad: garantizar el acceso a la vivienda. Lo resumía con una idea que comparto: la magnitud del problema supera la capacidad de cualquier gobierno y exige un gran acuerdo político y social, capaz de sumar los esfuerzos de todas las administraciones, del sector privado y de los agentes sociales.

Estamos ante un problema complejo que no admite soluciones simples ni inmediatas. Los gobiernos de España y de Cataluña han puesto en marcha diferentes medidas para actuar en varios frentes: moderar la tensión de los precios del alquiler, preservar el uso residencial de las viviendas, impulsar ayudas, facilitar la financiación y promover la construcción de vivienda asequible, además de rehabilitar el parque existente y mejorar su eficiencia energética.

En Cornellà llevamos muchos años trabajando con un objetivo claro: actuar para que vivir en nuestra ciudad sea una opción. Y lo hacemos con planificación, recursos y resultados: durante los últimos mandatos hemos impulsado más de 400 viviendas en cada uno de ellos.

Esta trayectoria ha consolidado una manera de hacer que mantenemos desde hace tres décadas: aprovechar todas las herramientas municipales disponibles, buscar la colaboración de otras administraciones y sumar al sector privado y a las entidades sociales para ampliar la oferta de vivienda asequible.

Los datos muestran también que, pese a la fuerte demanda, Cornellà mantiene unos precios de alquiler más contenidos que Barcelona. Según datos publicados recientemente a partir del informe de precios de Idealista de agosto de 2026, el alquiler medio se situaba en 15,6 euros/m² al mes en Cornellà, frente a los 20,2 euros/m² de Barcelona.

En el mandato actual hemos reforzado esta prioridad política, presupuestaria y de gestión. Estamos impulsando cerca de 500 viviendas, de las cuales alrededor del 70% son viviendas protegidas, tanto de alquiler como de venta.

Algunas actuaciones ya realizadas permiten entender mejor este esfuerzo. Soler i Cortada incorpora 53 viviendas de alquiler asequible, fruto de la colaboración del Ayuntamiento con la Fundación SALAS y la Fundación Nou Lloc. A ellas se suman las 40 viviendas de Famades, entregadas en 2024; las 51 de Can Bagaria, desarrolladas con el apoyo del IMPSOL; y, más recientemente, las 56 viviendas de VPO de La Vidrieria, en el barrio del Pedró. Y tenemos nuevas promociones actualmente en desarrollo.

Pero nuestra política de vivienda no consiste únicamente en construir.

En Sant Ildefons estamos desarrollando uno de los proyectos urbanos y sociales más importantes de este mandato: una actuación integral de rehabilitación con un presupuesto estimado en 30 millones de euros, destinado a mejorar edificios y viviendas, hacerlos más eficientes y accesibles y, al mismo tiempo, transformar y dignificar el espacio público.

Las obras comenzaron en noviembre de 2024 y, en esta primera fase, participan 49 comunidades y alrededor de 1.100 viviendas afectadas. Además, los vecinos y vecinas forman parte activa del proceso, participando en los diagnósticos y en la definición de los proyectos a través de sus comunidades y de los espacios impulsados por la Oficina Local d’Habitatge.

Este es el modelo de ciudad que defendemos: construir y rehabilitar; planificar y escuchar; movilizar recursos públicos y sumar colaboración; incorporar sostenibilidad, accesibilidad y calidad de vida. La vivienda continuará siendo uno de los grandes desafíos de los próximos años y requiere perseverancia, cooperación entre administraciones y capacidad para movilizar todos los recursos disponibles.

Porque detrás de cada dato hay personas. Detrás de cada promoción hay familias que pueden construir un proyecto vital. Y detrás de cada rehabilitación hay vecinos y vecinas que dignifican su vivienda, el barrio y su calidad de vida.

En Cornellà, este reto, queremos seguir afrontándolo desde el compromiso y, sobre todo, desde las realidades.