Construir un camino para los jóvenes

Cuando hay una confluencia de sensibilidades, en lo privado y en lo público, en lo profesional y en lo solidario, es posible sacar adelante proyectos complicados. Ideas que ayudan a unas cuantas personas a crecer, y a mejorar en la vida: algo que no tiene precio. Se trata de un grupo quizá no muy numeroso, pero lo que se consigue, si todos tienen éxito, es incuantificable. Ayer se presentó la nueva escuela de formación de peluquería Cebado-El Llindar, en Cornellà. Para ponerla en marcha ha hecho falta un gran esfuerzo e implicación de la Fundació El Llindar, del Ayuntamiento de Cornellà, y del propio grupo Cebado: porque su alumnado son jóvenes, mayoritariamente chicas sobre los 16 años, que ahora tienen una oportunidad de aprender un oficio, de hacer algo que les gusta, y de ganarse un futuro en esta vida. Por unas circunstancias u otras, tenían dificultades en sus institutos para finalizar los estudios. Conseguir eso, que ese pequeño grupo tenga ahora mucho más futuro, es muy importante, y nos enseña algo: que hace falta humanidad, que a pesar de que la sociedad parezca tremendamente individualista y que no da oportunidades, a veces, se construyen cosas. Y con esfuerzo nuestra sociedad es perfectamente capaz de mejorar.