Detrás de puertas cerradas

El jueves, el Castell acogió una interesante jornada de clausura sobre el proyecto europeo SAVE (Support and treatment of traumatized children After Violence), en el que hemos participado como administración pública a través del Centre de la Dona y el CSMij de Cornellà (Centre de Salut Mental Infantil i Juvenil), junto con el Hospital Sant Joan de Déu y varias instituciones de Italia y Alemania que colaboran tanto con familias como con profesionales que atienden a niños y niñas víctimas ocultas de violencia doméstica o testigos directos de ella.

En nuestra ciudad, el proyecto nos ha permitido trabajar con alrededor de 60 familias afectadas, a través de los circuitos que tenemos establecidos para atender casos de violencia de género, realizando talleres sobre la legislación europea y nacional de los derechos de las víctimas. El proyecto también aboga por dotar a los profesionales sanitarios de herramientas para diagnosticar correctamente a los menores que sufren este tipo de violencia e impulsar modelos de asistencia preventiva.

En la jornada se puso de manifiesto que es imprescindible crear canales multidisciplinares y transversales que permitan reforzar la cooperación entre profesionales de la salud, familiares y autoridades públicas para detectar y prevenir la violencia doméstica donde haya niños implicados. En este sentido, y según diferentes estudios, la prevalencia del maltrato infantil por presencia de violencia doméstica se encuentra en alrededor del 15% en toda Europa, ocasionando importantes secuelas en el desarrollo de estos menores a todos los niveles.

Desde hace muchos años, la violencia de género es un tema prioritario para nosotros y, abordarla, desde diferentes ámbitos y colaborando con instituciones y cuerpos policiales y servicios profesionales, una constante en nuestras políticas municipales. Herramientas como la APP de seguridad, con una función específica de alerta inmediata para violencia de género, los servicios de atención  e información a través del CIRD, o recursos como este proyecto para proteger a los menores, son esenciales para prevenir, para informar y para establecer protocolos de detección.

No puede haber concesiones en el rechazo a la violencia de género y mucho menos contra los niños y niñas, por su extrema vulnerabilidad y dependencia. Hay que seguir trabajando y sumando esfuerzos.