Dos mujeres y el poder de la palabra
Este fin de semana tuvimos dos actos institucionales de trascendencia, no tanto por su dimensión, sino porque estuvieron llenos de simbolismo y fueron actos de reivindicación por el importante valor moral que suponían, para poner en primer plano a mujeres que han luchado por la libertad, por la igualdad y por la democracia. Me refiero al espacio de lectura de la plaza Francesc Macià, que desde el viernes pasa a llamarse Racó de la lectura Almudena Grandes, y a la nueva plaza que desde el domingo lleva el nombre de Carme Chacón, próxima a la carretera d’Esplugues.
Dábamos así cumplimiento a lo aprobado por un pleno municipal el año pasado, en el que se decidió dar a diferentes espacios de Cornellà el nombre de personas, que por su trayectoria, aportación y capacidad han sido y son referentes y pilares de la sociedad, con el objetivo de poner en primer plano el valor de la memoria histórica y la justicia social.
Como he comentado, fueron actos llenos de simbolismo, con dosis de emoción por lo que estas dos mujeres, ambas desgraciadamente desaparecidas demasiado pronto, representaban en la lucha por la defensa de los derechos humanos, de la igualdad, de la libertad y de la democracia. Y, además, porque fueron mujeres fuertes y valientes cuya mirada y cuyo valor estaba basado en convicciones y en el poder de la palabra. Una palabra que siempre hemos querido reivindicar en nuestra ciudad, apostando por el valor de la lectura, por dar sentido y entender que las palabras, nos hacen poderosos y nos dotan de capacidades para afrontar el futuro desde el espíritu crítico y racional. La palabra, la lectura y el amor a la libertad.
El viernes nos acompañaron en el homenaje a Almudena Grandes amigos y compañeros de la autora, y tuve el placer de compartir previamente algunas reflexiones con su pareja, el también escritor, Luís García Montero. Sin duda, su aportación y su capacidad de enmarcar pasajes de nuestra historia están en la retina y en el pensamiento de muchos de nosotros. Obstinada y tenaz, siempre estuvo del lado de los que no tienen voz.
En el acto del domingo, la emotividad envolvió un día radiante de luz, que nos trasladó a la sonrisa eterna de Carme Chacón, una mujer que, como bien comentaron su hermana y la política y amiga personal de Carme, Leyre Pajín, rompió techos de cristal, fue una mujer valiente, noble, honesta y fiel a sus principios, a sus raíces y desde la humildad siempre tuvo en su enorme corazón a nuestra ciudad, al Baix Llobregat y a su tierra. Defensora acérrima de la igualdad, tenaz y rigurosa. Muchos fueron los testimonios de admiración y de reconocimiento a sus valores a la defensa de la libertad y la democracia y eso quisimos reconocer y potenciar. Su familia nos acompañó y nosotros queremos devolver esa mirada franca, esa compenetración personal y esa capacidad de dialogar, de establecer sinergias y de hacer política desde el respeto, elementos que hoy algunos han olvidado, y que debemos siempre poner en valor. Por ese este espacio siempre nos conducirá a esa mirada.
El poder de la palabra dada, de los valores, de la capacidad de trabajar por el bien común, de reivindicar de dónde venimos y no olvidarlo para no perder todo lo que hemos conseguido con mucho esfuerzo. La libertad, y ellas estarían de acuerdo, hay que defenderla, con contundencia y con el convencimiento que se debe trabajar desde la igualdad hombres y mujeres. Con la palabra como bandera y como fuente del progreso de nuestra sociedad.