El músculo comunitario eje del progreso moral
Las últimas semanas he ido desgranando y explicando los ejes del presupuesto municipal para este año, con la premisa fundamental de marcar las líneas de las políticas municipales que nos deben acompañar a lo largo del nuevo mandato y establecer prioridades desde las necesidades reales de las personas y de la ciudad. Con criterios de responsabilidad, prudencia y realismo.
En este contexto, hay aspectos que ‘per se’ no implican una dotación presupuestaria específica pero que se nutren del perfecto engranaje de todas las piezas que contemplamos en el presupuesto: la seguridad, el mantenimiento de la ciudad, la cohesión social, la educación. Me refiero al progreso moral, a la capacidad de la comunidad de construir y generar valores colectivos que nos afiancen y nos permitan avanzar hacia una sociedad cada vez más igualitaria, resiliente y solidaria.
El progreso moral como evolución social es un proceso complejo que supone un esfuerzo de reflexión conjunta y multifacético que permita reflejar la interacción dinámica entre factores sociales, culturales, políticos y económicos, para poder progresar y trabajar conjuntamente hacia la consecución de valores que fomenten la dignidad, la justicia y el bienestar colectivo.
Se trata de construir, de generar consensos, de navegar con sólidos valores y de reforzar nuestro músculo comunitario como base de nuestro futuro.