En recuerdo de Joaquín Jaén (el “Celler de la Consol)
Nada será lo mismo a partir de ahora. Nuestro entrañable Joaquín, del “Celler de la Consol” nos dejó el pasado martes, después de luchar con la terrible enfermedad que padecía desde hace unos años. A pesar de los efectos de la propia enfermedad y de la medicación, prácticamente hasta los últimos días estuvo al pie del cañón.
Tanto él como su inseparable Consol han ido construyendo y consolidando una forma muy especial de hacer el comercio de proximidad en la ciudad, participando, en muchas ocasiones de forma desinteresada, en las actividades organizadas en la calle Miranda, promovidas por el Ayuntamiento, entidades, o incluso por iniciativa propia. Siempre aportando su grano de arena a causas solidarias.
El año pasado, el Ayuntamiento, a propuesta del Jurado de los Premios de Ciutat de Cornellà, otorgó a Joaquín y Consol el premio de fomento de la economía, en reconocimiento a la trayectoria ejemplar al frente de su actividad comercial, muy especialmente por ser una muestra de esfuerzo y sacrificio para defender el comercio local, haciendo frente a las nuevas formas de comprar de la ciudadanía. Ellos han construido a lo largo de tantos años una referencia para muchos vecinos y vecinas del barrio. Los comercios de esas características hacen ciudad, contribuyen de una forma silenciosa a la cohesión social.
Joaquín siempre ha sido una persona comprometida con su entorno y el barrio, su sencillez fue una de sus mejores virtudes, siempre será recordado como un gran hombre, familiar, trabajador, de aquellos que parecen invisibles, de pocas palabras, pero las suficientes para notar siempre su presencia.
El otro día pensaba en la imagen que siempre he tenido grabada de él: de pie, apoyado en la entrada de la bodega. Ya fuera pasando a pie o desde la calzada, verlo con esa sonrisa y esa mirada limpia iluminaba el momento. Era el faro guía que te daba la bienvenida a la calle Miranda. Ahora, en parte, su luz se ha apagado, pero deseo y estoy convencido de que Consol sabrá suplirla.
Joaquín, te has ido, pero tu huella de dignidad humana siempre estará entre nosotros.