Fuentes de conocimiento y ejes comunitarios

Este mes se cumplen dos años de la puesta en marcha de las bibliotecas municipales  Clara Campoamor y Teresa Pàmies, completando, de esta forma, el objetivo marcado quince años atrás (con la puesta en marcha del proyecto Cornellà Ciutat de la Lectura) de tener una biblioteca en cada barrio  y crear una red que nos permitiera llevar la cultura a toda la ciudad como eje vertebrador de difusión de conocimiento y, en paralelo, como impulsoras de la vida comunitaria.

Tenemos cinco bibliotecas municipales que actúan como espacios multifacéticos, de aprendizaje, evidentemente; pero también son espacios socializadores y de ocio que acogen multitud de actividades para todos los públicos y en múltiples disciplinas configurando un marco de referencia para crear entornos creativos.

Son entornos vivos, donde pasan cosas continuamente, se construye comunidad, se fomenta el conocimiento y se promueve la igualdad de oportunidades. Y eso es lo que buscamos: es una apuesta municipal clara por democratizar la cultura desde nuestra perspectiva de impulsar políticas progresistas. Y estamos de enhorabuena, porque además esta apuesta se ha traducido en cifras récord en 2023: Se han expedido más de 3.000 carnets nuevos, y eso hace más de 31.000 socios en la ciudad, entre todas ellas han recibido más de 200.000 visitas presenciales y se han realizado más de 158.000 préstamos entre libros, cómics, CDs, etc.

Supone un gran esfuerzo municipal mantener estos equipamientos (con el soporte de instituciones supramunicipales), pero son una apuesta por la que hemos trabajado y en la que creemos firmemente, ya que todos los equipamientos públicos, y en concreto las bibliotecas, nos permiten trabajar cada día por garantizar un acceso igualitario y democrático a la información, la formación y la cultura.

"Una biblioteca no es un conjunto de libros leídos, sino una compañía, un refugio y un proyecto de vida" (Arturo Pérez-Reverte)