Las claves de la política municipal. Presupuestos (III)

Como ya expliqué en el Pleno Municipal en su momento, y como he ido desgranando en anteriores post de este blog, los presupuestos municipales son la hoja de ruta que marcan el sentido de las políticas que impulsaremos este año, pero como también apunté, es el inicio de un nuevo planteamiento de ciudad  para poder poner en marcha un proceso de transformación integral para prepararnos para los desafíos del futuro, teniendo en cuenta factores fundamentales que tienen que ver con el cambio climático y las nuevas necesidades sociales que la ciudadanía reclama y necesita.

Gobernar una ciudad es hacer política, no solo gestionar un presupuesto, implica asumir una responsabilidad ética que va más allá de la mera administración de recursos: exige liderar con una visión integradora que atienda no solo las necesidades materiales de la ciudadanía, sino también sus aspiraciones colectivas, su tejido comunitario y su horizonte moral.

Este compromiso ético y político tiene tres dimensiones fundamentales: la responsabilidad con las personas, la transformación del espacio urbano y el impulso de un progreso moral que fomente valores compartidos.

Responsabilidad con las personas. El centro de todas las políticas municipales es garantizar el bienestar de las personas y su dignidad. Por ello, los presupuestos no sólo se destinan a garantizar los servicios básicos, sino también a promover políticas de inclusión que atiendan a los sectores más vulnerables, fomenten la igualdad de oportunidades y fortalezcan el bienestar social. Gobernar bien no es solo gobernar para muchos, sino para todos, especialmente para aquellos a quienes la sociedad tiende a invisibilizar.

Transformación de la ciudad. Llevamos año trabajando un nuevo modelo de ciudad, con una trasformación urbana orientada hacia la creación de espacios sostenibles, accesibles y humanos con la formalización de proyectos que se ejecutan a través del Cornellà Natura, y con el cual hemos repensado la movilidad, la habitabilidad y la interacción entre los ciudadanos priorizando la calidad de vida y el respeto al entorno. En este contexto, la seguridad y el civismo son factores fundamentales que también son ejes básicos de nuestras políticas municipales.

Progreso moral y comunitario. La evolución de una ciudad no puede limitarse a su desarrollo económico o tecnológico. Debe también contribuir al fortalecimiento de la vida cívica y los valores compartidos. La ética del cuidado, la justicia social, la igualdad, la solidaridad y el respeto a la diversidad son fundamentos esenciales para una sociedad que no solo crece, sino que progresa moralmente.

Iniciamos una nueva hoja de ruta. Empezamos a poner las bases para el futuro de las próximas generaciones.