Más fuertes, más dignos del futuro que queremos construir

Hace apenas un mes, la selección española de fútbol disputó un partido contra Egipto en el RCDE Stadium. Hoy, pocos recuerdan el resultado. Por desgracia, lo que sí permanece es la imagen de unos cánticos racistas, desagradables e inaceptables, protagonizados por un sector de la grada y repetidos en más de una ocasión. Lamentablemente ese fue el verdadero resumen del encuentro; ese fue el relato que se difundió en redes sociales y medios de comunicación.

Como institución, no podíamos guardar silencio. Era necesario alzar la voz y fijar con claridad la posición del Ayuntamiento de Cornellà: condenar con firmeza esos comportamientos y lamentar que, además, se pretendiera vincularlos a nuestra ciudad, como ocurrió en algunos medios más preocupados por simplificar que por explicar con rigor lo sucedido.

Se proyectó así una imagen distorsionada de Cornellà, agravada por la repercusión internacional de los hechos, donde el desconocimiento de nuestra realidad es mayor. Pero resulta aún más inaceptable cuando esa falta de precisión proviene de medios nacionales: no se puede ni se debe asociar la conducta de unos pocos al nombre de toda una ciudad, más aún cuando ni siquiera se conocía la procedencia de los responsables.

Por ello, tras el comunicado emitido inmediatamente después del partido, llevé al primer pleno municipal ordinario —celebrado el pasado miércoles— una moción en forma de declaración institucional. Una declaración clara: de condena al racismo y, al mismo tiempo, de defensa del diálogo, el respeto y la convivencia.

Porque los hechos son condenables, sin duda. Pero no pueden ni deben manchar la imagen de Cornellà. Una ciudad que, a lo largo de su historia, ha demostrado un compromiso firme con la convivencia, el respeto y la diversidad. Esa es nuestra trayectoria. Así se ha construido esta ciudad.

Vivimos, no obstante, tiempos de incertidumbre, de malestar social y de discursos que buscan dividir: entre buenos y malos, entre unos y otros, entre los de aquí y los de fuera.

Frente a ello, defendemos una democracia que no clasifica a las personas por su origen, sino que garantiza dignidad, justicia y oportunidades para todos. Dignidad, justicia y oportunidades: conviene subrayarlo. No es aceptable utilizar las dificultades para sembrar odio, fracturar la sociedad o señalar al diferente, al más vulnerable. La diversidad no es un problema: es una realidad económica y social, y una parte esencial de lo que somos y de lo que podemos llegar a ser.

Es fácil enfrentar entre ellos a quienes más dificultades tienen. Demasiado fácil. Y eso es, precisamente, lo que algunos pretenden. Pero no es tolerable alimentar el odio. Como tampoco lo es debilitar los derechos laborales, ni permanecer indiferentes ante el horror de la guerra, ni aceptar retrocesos que ponen en riesgo nuestra convivencia.

Por todo ello, hemos aprobado esta declaración institucional. Porque tenemos voz, y la usamos para dialogar. Porque tenemos manos, y las tendemos para alcanzar acuerdos. Porque una ciudad se construye tendiendo puentes, no levantando muros. Y porque para avanzar, nadie puede quedar fuera.

Solo desde el respeto, la justicia social y la convivencia seremos, verdaderamente, dignos del futuro que queremos construir.

 

✉️ Declaració institucional SÍ AL DIÀLEG, AL RESPECTE I A LA CONVIVÈNCIA