Vivienda, en positivo

Si decidimos apostar por crear vivienda social, es porque este debe ser un elemento fundamental de las políticas públicas; hemos demandado siempre una mayor implicación de la administración responsable y hemos actuado siempre, en la medida de nuestras posibilidades, por facilitar su creación, a través del desarrollo urbanístico, de la concertación y del acuerdo, y cuando ha sido posible o aconsejable, de la inversión.

Eso es así porque nos debemos adecuar a la demanda, y ella se dibuja en la lista de personas que se inscriben en una lista de demandantes en la Oficina Local de Vivienda, que son de Cornellà y que quieren seguir viviendo en Cornellà. Pero la disponibilidad de viviendas asequibles, o en régimen de protección, es la que es. Nos gustaría que fuera mucho mayor, y que esas personas, la mayoría familias jóvenes, lo tuvieran más fácil.

Ignorar que Cornellà necesita responder a esta demanda social es ignorar sonoramente y desde una posición ciertamente cómoda la realidad: la realidad que dibuja esa lista.

A ellos y a ellas es a quién respondemos con propuestas sobre la mesa, propuestas que suponen un gran esfuerzo inversor y administrativo poder llevar a cabo. Pero siempre es un trabajo a medio y largo plazo, que requiere planificación y consenso, para que vaya ofreciendo resultados. Es difícil, es complejo, y no es rápido.

Hemos puesto en marcha en los últimos años un modelo de transformación urbana, más cercano, más verde, en torno a unos ejes naturalizados. Y en ese modelo encaja la creación y desarrollo de vivienda, de acuerdo a un planteamiento integrador y sostenible. Es una transformación en positivo.

Es más, evidentemente, no solo se trata de crear vivienda nueva. Es alquiler social, es facilitar vivienda a personas en situaciones muy específicas, es también movilizar cualquier vivienda que esté vacía para evitar situaciones de riesgo y aumentar el parque habitable disponible, es renovación de edificios... Es todo eso, pero hagan números, con sinceridad, y sin ignorar la realidad. Tiene que ser mucho más que eso;  tiene que ser, como decía al principio, un elemento prioritario de las políticas públicas, de nuestro compromiso con el futuro de Cornellà y de las personas que quieren seguir viviendo en Cornellà.