Presupuestos 2026: utilidad y confianza para la vida diaria
Los presupuestos de 2026, recientemente aprobados, no son solo una cifra ni un documento técnico. Son una decisión colectiva. Son una forma de decir, con hechos y no con palabras, que queremos una ciudad más justa, más humana y más preparada para el futuro.
Estos presupuestos incorporan nuevas acciones que refuerzan nuestro compromiso con la equidad, sin renunciar a lo que Cornellà lleva años demostrando: que transformar una ciudad es mejorar la vida de las personas. Y que esa transformación debe hacerse con criterios de sostenibilidad, pensando en el presente, pero también en el mañana.
Hemos elaborado estos presupuestos desde la responsabilidad, cuidando cada recurso disponible, económico y humano. Y con esa misma responsabilidad movilizaremos cerca de 160 millones de euros, a través de todos los instrumentos municipales —Ayuntamiento, empresas municipales y fundaciones sociales— para seguir construyendo cohesión, oportunidades y progreso social.
Porque gobernar no es prometer: es hacer. Y hacer significa seguir impulsando políticas transversales que lleguen donde más se necesita. Significa avanzar, con convicción, en planes que incrementen la vivienda protegida, para que Cornellà siga siendo una ciudad donde se pueda vivir, crecer y quedarse.
También significa cuidar nuestra ciudad, calle a calle. Y por eso reforzamos la transformación del espacio público siguiendo las líneas fundamentales de Cornellà Natura, porque queremos una Cornellà más verde, más amable, más saludable.
Esto se traduce en acciones concretas: mejorar aceras, iluminación; plantar más árboles, crear más zonas de sombra, hacer espacios más confortables y accesibles. Impulsar proyectos residenciales. Y también escuchar a la ciudadanía, y responder con realidades a través de los microproyectos que nacen de ‘A Prop Teu’. Todo ello es trabajar para que la ciudad sea más segura, más cómoda, más habitable. En resumen: para que vivir en Cornellà sea cada día un poco mejor.
Sabemos que el Ayuntamiento no puede intervenir directamente en las condiciones laborales o en los ingresos de las personas. Pero sí podemos garantizar algo igual de importante: un entorno de oportunidades. Un marco de bienestar. Un “salario social” que permita a cualquier vecino y vecina acceder a cultura, educación, salud pública, cuidados y convivencia, en una ciudad segura y saludable.
Por eso, este año aumentaremos en más de 3 millones de euros las partidas destinadas a cultura, educación, salud pública y progreso moral. Porque una ciudad no avanza solo por lo que construye, sino por lo que protege. Y una comunidad se mide por cómo cuida a quienes más lo necesitan.
También reforzamos las partidas destinadas a la protección y el bienestar social, consolidando una red que acompaña a las personas a lo largo de toda su vida. E invertimos en tecnología y recursos para la Guardia Urbana, para mejorar la convivencia, para responder más rápido ante incidencias y para prevenir delitos y conductas incívicas.
Y además, trabajamos para evitar algo que sabemos cómo empieza, pero nunca sabemos cómo termina: la degradación del espacio público. Mejorar la iluminación, reparar deterioros, cuidar el detalle… porque creemos en una idea sencilla, pero decisiva: es mejor mantener que dejar abandonar.
Tenemos mucho trabajo por delante. Y no lo escondemos. Pero también tenemos algo igual de importante: una convicción profunda. Que los compromisos deben convertirse en realidades. Que los cambios llegan, aunque necesiten tiempo y esfuerzo. Que no se construye futuro desde el ruido, sino desde la constancia.
Nuestra mirada es serena y firme. Y nuestro compromiso también: evitar la polarización, fomentar el respeto y defender lo que realmente importa. Porque si queremos proteger la comunidad, debemos darle aquello que la sostiene cada día: utilidad, confianza y esperanza compartida.