Construyendo bases para garantizar el futuro
Empezamos 2024 y con él nuevos presupuestos pensados para marcar y reafirmar un proyecto municipal que se inició con la nueva legislatura y sobre la cual fijamos nuestra hoja de ruta.
El presupuesto municipal define las prioridades que nos marcamos como equipo de gobierno y la línea sobre la que se sustenta nuestro proyecto de ciudad a medio y largo plazo: destinar estos recursos para proteger el espacio público, para mantenerlo y hacerlo cada vez más seguro, sostenible y para multiplicar sus usos sociales y comunitarios. Esta primera parte del mandato servirá para blindar un proyecto de ciudad que ya mira al 2030 dando pasos en el día a día.
Venimos de una etapa complicada por las crisis acontecidas, y entre ellas la de la covid-19, sin duda la de mayor calado e impacto a todos los niveles. Pero, a pesar de ello, no hemos dejado a nadie atrás, porque el modelo que llevamos décadas promoviendo tiene unos pilares muy sólidos, centrados en la protección social e impulsados por unos presupuestos realistas, en los que siempre han primado el equilibrio y la responsabilidad.
Hemos contado con nuestros propios recursos, pero también hemos sabido aprovechar al máximo las oportunidades brindadas por las instituciones europeas, el Estado o el Área Metropolitana, en forma de proyectos e inversiones para seguir transformando la ciudad.
El presupuesto municipal para este año se incrementa de forma moderada, algo más del 6% superando los 107 millones de euros, y las inversiones también crecerán sobre un 14%, situándose en más de 8 millones de euros, para dar forma a las prioridades que he mencionado antes.
En el centro de estos presupuestos, las personas: su bienestar y crecimiento a lo largo de todo su ciclo vital. Para ello, los presupuestos municipales crecen, desde diferentes áreas, con el fin de favorecer la igualdad y evitar la fractura social. Y, por tanto, se hace imprescindible robustecer los servicios sociales para los colectivos más vulnerables, la educación, la cultura, la convivencia y el progreso moral.
Por otro lado, para nosotros sigue siendo imprescindible el mantenimiento del espacio público y de la ciudad en general, para generar espacios de convivencia que nos permitan, además, ser cada vez más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. A ello destinamos más del 30% de nuestro presupuesto. En este ámbito, la seguridad es también eje de un urbanismo como mecanismo para generar un clima de confianza y tranquilidad. Y, en esta línea, seguiremos impulsando el proyecto Cornellà Natura para garantizar la transformación de la ciudad.
Rigurosidad, honestidad, transparencia en la gestión y sentido del deber público hacen que, de nuevo, los presupuestos sean los baluartes para garantizar una ciudad justa, igualitaria, sostenible, con talento y con capacidad para avanzar.